Los percebes preferiblemente se venden frescos y preferiblemente vivos. Para comprobar que están vivos se toca la uña del percebe y éste abrirá las placas que forman la uña.

De manera tradicional se han comido siempre cocidos, en agua de mar preferiblemente. También se pueden cocer en agua dulce con bastante sal, entre 30 y 50 gramos por litro. La cocción es muy breve, cuando el agua hierve se introducen a la olla y se dejan alrededor de un minuto. Después se cubren con un paño blanco y se llevan a la mesa. Se ha de comerlos inmediatamente antes de que se enfríen.

Para comerlos hay que separar el cuerpo de la uña: se hace una incisión en la piel cerca de la uña, y se tira de esta, de tal manera que quede el cuerpo pegado a la uña y el caparazón vacío en la otra mano. Conviene hacer la incisión por debajo, para que el jugo no salte y desperdiciarlo, además de poder mancharse con facilidad.

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